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Cine Forum: Temple Grandin

4 Dic

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FICHA DE LA PELÍCULA:

Título original
Temple Grandin (TV)
Año
2010
Duración
103 min.
País
 Estados Unidos
Director
Mick Jackson
Guión
Christopher Monger, Merritt Johnson (Libro: Temple Grandin, Margaret Scarciano)
Música
Alex Wurman
Fotografía
Ivan Strasburg
Reparto
Claire Danes, Julia Ormond, Catherine O’Hara, David Strathairn, Melissa Farman,Barry Tubb, Stephanie Faracy, Jenna Hughes, Steve Shearer, Richard Dillard,David Born
Productora
HBO Films / Ruby Films
Género
Drama | Biográfico. Años 40. Discapacidad. Telefilm. Autismo
Web oficial
http://www.hbo.com/movies/temple-grandin/index.html
Sinopsis
Biopic sobre Temple Grandin, una mujer autista nacida en 1947 que se convirtió en una de las científicas más brillantes de su tiempo. (FILMAFFINITY)
Premios
2010: 7 Emmys, incluyendo mejor telefilm, dirección y actriz (Danes). 15 nominaciones
2010: 1 Globo de Oro: Mejor Actriz (Danes). 3 nominaciones, incl. Mejor película TV
2010: Nominada a Critics’ Choice Awards: Mejor película para TV

 

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Oliver Sacks dedica el capítulo de “Un antropólogo en marte” a Temple Grandin

DOCUMENTAL DE LA BBC sobre la verdadera Temple Grandin

 

 

Si quieres comentar una experiencia actual te recomendamos el siguiente artículo: El autista que se comunica mejor blogueando (El País, 29 dic. 2015)

Cinco refranes que la neurociencia puede explicar

12 Jun

Tener dos dedos de frente, contar hasta diez o el amor es ciego son creencias populares con un fundamento biológico

FOTOLIA
El cerebro tiene tendencia a dejarse guiar por las creencias que funcionan, como algunas recogidas en el refranero

No es casualidad que tengamos un refrán para casi todo. En realidad el extenso refranero, en ocasiones un compendio de psicología, refleja la tendencia de nuestro cerebro a dejarse guiar por aquellas creencias que con alta probabilidad funcionan. Tampoco es casualidad que ante una decisión importante pidamos consejo a las personas de nuestra confianza. Refranes y consejos hacen las veces de protocolos que nos indican cómo actuar en cada ocasión sin tener que tomarnos la molestia de poner en marcha un complicado proceso de toma de decisiones en cada ocasión. Se trata de atajos de pensamiento, o heurísticos, que nos indican cómo actuar en cada ocasión sin tener que pensarlo mucho.

Investigadores de la Universidad de Brown, en Rhode Island (Estados Unidos), han descubierto que esa tendencia a seguir los consejos ya sea del refranero o de otras personas está determinada por nuestros genes, como explicaron en «Journal of Neuroscience».

En nuestro cerebro hay dos regiones con «puntos de vista diferentes» sobre cuánto debe influir en nuestra forma de pensar la información que recibimos. Por un lado tenemos a la corteza prefrontal, encargada de la planificación de conductas complejas, la conducta social, algunos aspectos del lenguaje y está implicada también en la personalidad, que «prefiere» tenerlo todo bajo control y suele hacer caso a los consejos y creencias.

Justo por debajo de la parte delantera del cerebro (denominada lóbulo frontal), se sitúa otra estructura, llamada estriado, que forma parte de sistema de recompensa del cerebro y “prefiere” ser autodidacta y tiene por costumbre aprender de la propia experiencia. Se sabe que nuestra forma de actuar ante una determinada situación está determinada por un equilibrio entre estas dos estructuras.

Ante una actividad nueva se impone en principio la corteza prefrontal y nos guiamos por los consejos o creencias previas. Pero con el tiempo la experiencia personal recogida en el estriado, toma el mando. El «mediador» entre ambas regiones del cerebro es el neurotransmisor dopamina.

Y precisamente a la corteza prefrontal hace referencia el primero de los refranes que la neurociencia puede explicar.

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La verdadera interpretación de los sueños

5 Abr

La verdadera interpretación de los sueños

Científicos de Kioto logran descifrar la actividad de la mente dormida

Los sueños han estimulado la imaginación humana como pocas cosas, tal vez porque cualquier teoría sobre ellos es virtualmente irrefutable. Mensajes adivinatorios del futuro para unos, reverberación interna del mundo según otros y narrativas enigmáticas para el común, los sueños parecen exactamente la clase de experiencia subjetiva que permanecerá siempre oculta, inaccesible al escrutinio público e impermeable a la ciencia empírica. Craso error. La neurología ya está solo a un paso de leer los sueños.

Si es que no lo ha dado ya, porque Yukiyasu Kamitani y sus colegas del Laboratorio de Neurociencia Computacional ATR, en Tokio, han puesto a punto una especie de diccionario que traduce la actividad cerebral de sus voluntarios humanos durante el sueño —el familiar mapa de colinas rojas activas y valles verdes silentes que genera la resonancia magnética— a otro lenguaje muy distinto pero que nos resulta mucho más próximo y fácil de interpretar: la secuencia de imágenes que el sujeto estaba soñando en ese instante.

Los mitos sobre los sueños se deben, en el fondo, a la misma miopía que nos confunde al reflexionar sobre el yo, la consciencia o el pensamiento. Estamos fisiológicamente incapacitados para pensar que pensar es una cosa, una secuencia de coreografías de activación neuronal que pueden detectarse y medirse con las tecnologías actuales de imagen como la resonancia magnética funcional (fRMI). Y por mentira que pueda parecer, los sueños también son una cosa, algo distinta del estado de vigilia pero con muchos paralelos con él.

Cuando el sujeto logra dormirse y el ordenador registra su actividad cerebral, los científicos lo despiertan  y le preguntan con qué estaba soñando, y así hasta 200 veces

Tal y como describen en la revista Science, Kamitani y sus colegas han decidido centrarse en solo tres voluntarios —o quizá es que solo consiguieron tres—, pero les han exprimido con nipona minuciosidad. Al sujeto se le introduce en el estruendoso tubo de resonancia magnética a razón de tres horas por sesión y por el plazo de diez días; en cuanto el voluntario, pese a todo lo anterior, logra dormirse y el ordenador registra su actividad cerebral, los científicos lo despiertan bruscamente y le preguntan con qué estaba soñando, y así hasta 200 veces.

Un ejemplo de uno de los sueños descritos por los voluntarios es: “Desde el cielo vi algo como una estatua de bronce, una gran estatua de bronce que existía en una pequeña colina, y bajo la colina había casas, calles y árboles de la forma normal”. La idea del experimento es hallar correlaciones consistentes entre esa jerigonza —o más bien entre los elementos de la jerigonza, como la estatua o la colina— y los patrones de actividad en el córtex visual, la zona posterior del cerebro que normalmente procesa las imágenes provenientes del mundo exterior.

Y su éxito ha sido más que notable. Después de entrenar a sus algoritmos de esa forma, con 200 o más correlaciones para cada voluntario, el sistema ha sido capaz de predecir la imaginería onírica con un 60% de acierto. Es decir, que las pautas de activación que se ven por resonancia magnética durante el sueño significan —tres de cada cinco veces— lo que el sujeto estaba soñando subjetivamente en ese momento, o al menos lo que un segundo después dijo haber soñado. Sueños plasmados.

Hasta ayer, la posibilidad de leer los sueños no era más que ciencia ficción de serie B —“Star Trek en el mejor de los casos”, como comenta en Science el neurocientífico de Harvard Robert Stickgold—, pero el tema acaba de saltar a la estantería de no ficción. Los investigadores de Tokio llaman la atención sobre los posibles avances en el tratamiento del insomnio y otros males de la mente que se derivan de sus descubrimientos. Pero ahora que nos van a saber leer los sueños, tendremos que preguntarnos si queremos que nos los lean o si no, y si no por qué no.

Diario El Mundo. 4 Abril 2013