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Comunicación y emoción

31 Mar

Hoy tenemos un interesante artículo en prensa que viene a recordarnos lo que aprendimos en la exposición de COMUNICACIÓN NO VERBAL, esta vez dedicado a la expresión de las emociones ¿es la cara un espejo del alma?

 

Cómo leer el espejo del alma

Científicos de Ohio codifican los 21 gestos que delatan la emoción humana

El avance enriquece la ciencia del conocimiento y la visión de los robots

Los estudios de psicología experimental y de visión artificial han usado hasta ahora seis gestos: felicidad, sorpresa, enfado, tristeza, miedo y asco (alguno lo quiso dejar en cuatro, asociando asco y miedo por un lado y felicidad y sorpresa por otro). El nuevo trabajo de la Universidad de Ohio lo expande a 21 expresiones faciales descifrando una especie degramática de la expresión facial, con categorías compuestas como felizmente sorprendido, o tristemente temeroso. Tras analizar la cara de 230 individuos en todas esas tesituras, concluyen que cada una implica una combinación distinta de los músculos de la cara, y que los sistemas de visión artificial (FACS, facial action coding system) reconocen las siete expresiones básicas con 97% de precisión, y las expresiones compuestas con el 77%. Los resultados son importantes para la investigación del conocimiento humano, o cognitiva, la neurología y los sistemas de visión artificial, incluidas las prótesis para ciegos (y para que los robots interpreten los gestos de sus interlocutores humanos, o los reproduzcan).

“Nuestro trabajo introduce un tipo importante de categorías emocionales, llamado emociones compuestas”, dice Aleix Martínez, coautor del estudio y científico cognitivo de los departamentos deIngeniería de Computación y Ciencias del Cerebro de la Universidad Estatal de Ohio en Columbus. Estas categorías compuestas están formadas por la combinación de dos o más categorías básicas —o cardinales— de respuestas emocionales.

Por ejemplo, la consternación puede entenderse como el sentimiento de asco combinado con el de indignación, y así lo demuestran los experimentos de Martínez y sus colegas: los indicadores faciales de la consternación —como la apertura de los párpados o la curvatura de la boca— son, en afecto, una combinación de los gestos del asco y el enfado. El odio es una combinación de los mismos dos componentes, aunque esta vez con el énfasis puesto más en el enfado que en la repugnancia.

Los anteriores son casos en que una sola palabra abarca la combinación de dos emociones básicas (o cardinales). Las más de las veces, el gesto combinado (o la emoción compuesta) requiere combinar también las palabras que designan a las emociones elementales: felizmente sorprendido, tristemente sorprendido, asqueadamente sorprendido, tristemente atemorizado, tristemente enfadado y así hasta las 15 emociones compuestas que, a partir de ahora, tendrán que usar los estudios cognitivos, los psicólogos y los robots.Felicidad, sorpresa, enfado, tristeza, miedo y asco son las bases expresivas

“Los resultados”, dice Martínez, “indican que el repertorio de expresiones faciales que usan típicamente los humanos se describe mejor como un conjunto rico de categorías básicas y compuestas que en la forma de un pequeño grupo de elementos básicos”.

Hay una ley no escrita de la ciencia que se llama la navaja de Ockham. Aunque su formulación original por el monje franciscano Guillermo de Ockham, una de las cúspides del pensamiento medieval, resulta en extremo espesa y farragosa, no puede negarse a su concepto central una claridad de una índole casi brutal: a igualdad de todo lo demás, la explicación más simple suele ser la correcta. Pero el reconocimiento de las caras parece contradecir ese principio, pues no se puede reducir al menor posible sistema de números primos emocionales —felicidad, sorpresa, enfado, tristeza, miedo y asco—, sino que requiere añadir a esa tabla periódica de los sentimientos toda una serie de emociones complejas.

Pero hay un sentido en que 21 puede ser más simple que 6: si los 21 gestos faciales complejos son meras combinaciones —o mejor aún, combinaciones gramaticales— de los seis gestos simples que se han utilizado tradicionalmente, tal vez todo nuestro reconocimiento cerebral de las emociones —o, al menos de las emociones faciales— pueda reducirse a un pequeño grupo de números primos de la expresión facial,un acervo básico cuyas combinaciones den lugar a un caleidoscopio de ademanes, guiños y muecas que virtualmente lo expresen todo. Al igual que un alfabeto de solo una treintena de signos puede generar un lenguaje entero, y el lenguaje una literatura y las literaturas una historia de la literatura.

Entonces, ¿hay una gramática del reconocimiento facial? ¿Puede uno combinar asco y enfado para producir odio de un modo similar a como uno combina un nombre y un verbo para generar una frase que a su vez puede comportarse como una nueva unidad gramatical?

La Mona Lisa expresa una cosa con los ojos y otra con la boca

“Nuestros resultados muestran que el odio se produce y se reconoce como una categoría emocional independiente del enfado y el asco”, responde a este diario el líder de la investigación, el catalán Aleix Martínez. “También muestran que tanto el enfado como el asco resultan claramente visibles en la expresión facial del odio; y aunque sabemos ahora que esas categorías emocionales están representadas en el cerebro, seguimos sin saber cómo se codifican ahí”.

Esa laguna del conocimiento es una de las que la investigación actual está tratando de resolver. “Los resultados preliminares”, dice el investigador español, “parecen indicar que algunas categorías emocionales se codifican en el cerebro como objetos independientes, mientras que otras se pueden interpretar como elementos más básicos”. Visto lo cual, el reconocimiento facial puede considerarse una gramática en algunos aspectos, pero no en todos. En cualquier caso, esto es algo que seguramente puede achacarse también a la gramática propiamente dicha, la de los nombres, los verbos y las oraciones compuestas.

Los elementos del reconocimiento de la emoción facial no son nombres y verbos, sino parámetros como la forma de los labios y el grado de apertura de los ojos. ¿Cabe preguntarse entonces cuán lejos estamos de explicar científicamente la enigmática sonrisa de la Mona Lisa? Responde Martínez:

“La Mona Lisa está expresando una emoción feliz en la zona de la boca, pero no con los ojos; una sonrisa naturalista —o una sonrisa de Duchenne, como la llaman los científicos cognitivos en referencia al estudioso del siglo XIX— implica la contracción de un grupo de músculos que arruga la comisura de los ojos, como al entrecerrarlos; también hay que decir que la expresión de la Mona Lisa es muy asimétrica. La mitad derecha de la imagen (la mitad izquierda de ella) está claramente feliz, no así la mitad izquierda (la derecha de ella)”.

“Las expresiones faciales naturalistas, y las que se ponen al posar para la ocasión afectando alegría, se enfatizan en el otro lado, y esto crea una extraña asimetría que no estamos acostumbrados a ver”.

Martínez estudió en la Universidad Autónoma de Barcelona, y se especializó en París y Purdue (EE UU). Se formó en ingeniería informática y se fue interesando progresivamente en ciencias cognitivas. “En las ciencias cognitivas asumimos que el cerebro es un ordenador”, dice, “y nuestra tarea es decodificar los algoritmos que el cerebro usa en las tareas diarias”.

Percibir si alguien se siente bien o mal es tal vez el principal de todos ellos.

Comunicación y lenguaje: trastornos del lenguaje

25 Mar

Ejemplo de Trastornos en el area de Wernicke

 

Ejemplo de Dislexia

Comunicación y lenguaje: cerebro

19 Mar


Después de ver estos vídeos podrás responder a las siguientes preguntas:

  • ¿podemos decir que el lenguaje es innato o adquirido?
  • ¿qué relación hay entre cerebro y lenguaje? ¿cuáles son los descubrimientos más importantes en este sentido?
  • ¿qué quiere decir que hay un desarrollo evolutivo del lenguaje?
  • ¿qué trastornos del lenguaje aparecen en el primer video?

Comunicación y Lenguaje

18 Mar

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TEORÍAS SOBRE LA ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE – EVOLUCIÓN Y FUNCIONES

Lenguaje y comunicación. (Prensa)

18 Mar

Si piensas que tu perro te entiende, has acertado

Por: Ana Alfageme | 18 de marzo de 2014

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-Si es que mi perro Leo es listísimo, me entiende todo, todo.

-Pues no veas como es Agua, te juro que se entera perfectamente de si estoy mal o bien.

Antes de ser emperrada, oía conversaciones de este tipo y automáticamente clasificaba a ambos interlocutores de, como poco, algo perturbados. Personas que estabanhumanizando a los animales que vivían con ellos. Como siempre, la ignorancia es muy atrevida. Y la ciencia está hallando pruebas de esa asombrosa capacidad de comunicaciónentre las especies humana y canina, alejadas evolutivamente millones de años.

Un estudio publicado hace unas semanas en Current Biology y realizado por investigadores de la universidad de Budapest demuestra por primera vez mediante imágenes que los cerebros de perros y personas tienen áreas similares sensibles a las voces y sonidos de comunicación y además, ambos distinguen el colorido emocional de lo que escuchan y por tanto, son capaces de reconocer e interpretar. Es decir, que ambos cerebros seentienden. Ya se había descrito estas zonas “de voz” en humanos, (2000) y se creía que eran exclusivas, al menos, de los primates. Pero no es así. No somos tan distintos a los perros, al menos en eso.

El investigador principal de este estudio, Attila Andics, explica por teléfono desde Budapest el gran hallazgo: “Perros y hombres procesan la información de manera similar y en las mismas regiones del cerebro”. Andics es neurobiólogo y trabaja junto a otros nueve colegas en el Grupo de Investigación de Etología Comparada MTA-ELTE de la Universidad Eötvös Loránd. Se propuso utilizar el mismo método de recogida de datos en perros y hombres, muy diferentes como especie pero acostumbrados a milenios de convivencia, para ver como eran capaces de comunicarse. Y lo ha conseguido, además,como han saludado otros colegas, utilizando técnicas no invasivas. En este caso, laresonancia magnética funcional, que muestra los cambios que se producen en el cerebro cuando éste se somete a determinados estímulos. “Es la primera vez que comparamos la función cerebral de humanos y de otro animal que no es un primate”, explica Andics en el video resumen de su artículo.

El investigador reclutó, con la ayuda de “un gran grupo de dueños muy entusiastas”, dice, a 11 perros que debían ser entrenados para estar muy quietos en el tubo de un aparato de resonancia magnética, que, como sabe cualquiera que haya sido sometido a esta prueba diagnóstica, produce un ruido infernal. Mediante golosinas y reconocimiento, los canes (entre ellos border-collies y golden retriever, como se ve en las fotos), conseguían estar tumbados sin moverse hasta seis minutos. Y otros, fuera del aparato, veían como su compañero era acariciado y premiado de forma continua. “Todos deseaban participar en el juego”, dice Andics.

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A ver, ¿quién se ha escaqueado? Diez de los 11 perros protagonistas de la investigación. /BORBALA FERENCZY

Además de los perros, un grupo de personas (22, concretamente) escucharon, metidos en el tubo del aparato, 200 sonidos de tres clases, humanos, caninos y ambientales. Es decir, desde gemidos perrunos hasta risas, pasando por timbrazos o el rumor del tráfico en la calle. Un gran abanico que fluctuaba, según cuenta el investigador Andics, entre sonidos de gran alegría (carcajadas, ladridos de contento) y alta negatividad (gruñidos de ataque, llanto).

El experimento demostró que el cerebro de los perros posee un área similar a la zona vocal humana localizada en el lóbulo temporal, situada, además, en un lugar parecido.También, que cada especie reaccionaba con mayor intensidad a los sonidos emitidos por los miembros de la propia estirpe: los perros a los ladridos y gruñidos y los humanos a los llantos o las risas. “Este hallazgo quiere decir que estas zonas pueden haber evolucionado hace 100 millones de años, cuando las especies humana y canina tuvieron un ancestro común”, mantiene Attila Andics.

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Las áreas de voz de los cerebros humanos y caninos, dibujadas en base a las imágenes captadas mediante resonancia magnética funcional./CURRENT BIOLOGY

Por el movimiento y la actividad observadas en la prueba, los investigadores encontraron además, que perros y personas procesaban la información recibida (el tipo de sonido y su tinte emocional) de una manera similar. “Es el primer paso para entender que es lo que hace que la comunicación entre ellos y nosotros sea tan exitosa”, explica Andics.

Así que, si tienes perro y piensas que te entiende muy bien, no es que el hecho de quererle tanto perturbe tus percepciones. Has acertado.

Cerebro y lenguaje

9 Feb

En 1861, el neurólogo Paul Broca presentó ante la Sociedad de Antropología de París el cerebro de uno de sus pacientes, fallecido pocas semanas antes en el hospital Bicetre de la capital francesa. Aquella presentación, basada en la autopsia de aquel hombre que había perdido el habla, sentó las bases sobre el estudio del área cerebral que controla el lenguaje. Hasta ahora, aquel cerebro pertenecía a un paciente anónimo del que únicamente se conocía su apellido, ‘monsieur Leborgne’

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