APRENDIZAJE

16 Feb

procesodeaprendizaje

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Las abejas aprenden de sus compañeras

APRENDIZAJE Y EMOCIÓN

APRENDIZAJE Y ATENCIÓN

La Sesión Final de Freud

12 Feb

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vertic_880_0 Los alumnos de Psicología y Filosofía de Bachillerato han asistido a una obra de teatro: “La Sesión Final de Freud” a la que se han apuntado también varios profesores del centro. Una tarde especial que hemos podido disfrutar juntos y una obra altamente recomendable.

Aquí puedes ver alguna crítica de la obra.

Percepción y sensación

9 Ene

percepcion

APUNTES PERCEPCIÓN Y SENSACIÓN

(apuntes actualizados 2.2.2017 APUNTES HASTA PÁGINA 14)

(TEMA COMPLETO HASTA PÁGINA 23)

EN EL PRÓXIMO EXAMEN  SE UTILIZARÁN LOS APUNTES HASTA PÁGINA 14

Cerebro engañado…

17 Nov

 

Comenzamos 2016-17: La psicología como ciencia

23 Sep

¡¡Bienvenidos al nuevo curso de psicología del IES La Serna!!

Comenzamos nuestra andadura recordando uno de los recursos de este blog

psi

Aprovechamos también para recordar que tal día como hoy, hace 77 años moría Freud,  médico neurólogo y fundador del Psicoanálisis. Así es como le recuerda la prensa de hoy:

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Muerte, vida y misterios de Sigmund Freud (El Mundo, 23 sept. 2016)

 Recomendamos otro artículo aparecido en prensa: Los grandes simios pueden averiguar lo que estás pensando (El País, 6 octubre 2016) (volveremos sobre ello en el análisis de la conducta, etología y nuestra visita al zoo)

El mapa del cerebro

21 Jul
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El mapa de 180 módulos, incluidas las áreas visuales (azul), auditivas (rojo), y táctiles/motoras (verde).MATTHEW GLASSER/DAVID VAN ESSEN

Un siglo de neurología ha demostrado que el córtex cerebral, la sede de la mente humana, está dividido en áreas discretas, o módulos especializados en distintas funciones. Pero todo el córtex tiene una anatomía tan parecida que cartografiar esos módulos no ha resultado nada fácil, pese a intentos loables como el de Brodman, que ya en 1909 elaboró un mapa que todavía se sigue utilizando como una aproximación aceptable. Esta situación acaba de cambiar.

Los neurocientíficos Matthew Glasser, David Van Essen y sus colegas de la Universidad de Washington en Saint Louis, Missouri, en colaboración con investigadores de Oxford, Londres, Minneapolis y Nijmegen, Holanda, han dibujado un mapa del córtex que puede resultar definitivo, o al menos tiene esa vocación. Su secreto es que es “multimodal”: a diferencia de los anteriores intentos, como el de Brodman de 1909, el nuevo mapa usa tres criterios combinados –microarquitectura local, conectividad y función— y reúne información de 210 jóvenes saludables.

¿Y LAS PROVINCIAS?

J. S.

Una cosa es que el mapa de exactamente 180 módulos (por hemisferio, lo que da un total de 360 módulos) tenga vocación de definitivo, y otra muy distinta que cada módulo no pueda tener subdivisiones adicionales. En nuestra metáfora de los 180 países, cabría preguntarse ¿y las provincias? No solo es probable que las haya, sino que sabemos positivamente que las hay en ciertos casos.

Por ejemplo, es bien sabido que las áreas somatosensoriales (las que reciben e interpretan el mundo táctil) y motoras (las que mueven brazos, piernas y demás) están subdivididas en zonas: de hecho, en tantas como zonas tiene el cuerpo. Estas áreas forman los famosos homúnculossomatosensorial y motor, esas figuras humanoides, con enormes manos y lenguas, cuyas deformaciones reflejan la distinta importancia que nuestro cerebro da a los estímulos del tacto, y a la finura del movimiento de los dedos de las manos, por ejemplo. Es seguro que habrá provincias también en el resto del córtex, y tal vez pueblos, aldeas y pedanías.

Cada hemisferio del córtex ha resultado tener exactamente 180 áreas corticales, de las que 97 eran desconocidas para la ciencia. El trabajo, un verdadero tour de forceneurológico, tiene importantes implicaciones para la neurocirugía, los estudios de desarrollo, envejecimiento y enfermedades neurológicas, y permitirá una investigación avanzada de la evolución de la mente humana a partir de sus ancestros primates. El mapa se presenta en el artículo principal de Nature y pronto estará disponible libremente para la comunidad científica (http://humanconnectome.org). La mente ha sido al fin cartografiada.

La estructura modular del córtex (o corteza cerebral, la fina y arrugada capa más externa del cerebro) se empezó a revelar hace más de un siglo con el mero estudio de las lesiones accidentales, y también de los tumores o ictus localizados en una u otra zona. Los daños en ciertas partes de la cabeza pueden causar formas de ceguera, o complejos defectos del procesamiento de las imágenes, y en otros lugares se asocian a la percepción auditiva, el control de los músculos o la coordinación de los movimientos, la interpretación del lenguaje, la aptitud numérica, el razonamiento lógico o el comportamiento social y moral.

Glasser y Van Essen se han beneficiado ahora de la gran calidad y versatilidad de las exploraciones por MRI (imagen por resonancia magnética) reunidas por el Proyecto Conectoma Humano, financiado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos con 30 millones de dólares (27 millones de euros) con el objetivo, precisamente, de elucidar las autopistas neuronales que subyacen a la función del cerebro: un mapa de carreteras de la mente humana.

La alta calidad del nuevo mapa afecta a todas las regiones del córtex. Las distintas áreas implicadas en procesar la información visual (V1, V2…), que funcionan como una jerarquía donde la información que llega de la retina se va abstrayendo progresivamente (ángulos, polígonos, poliedros…) resultan ahora tan evidentes como en un mapa político, y además pueden considerar fácilmente las diferencias entre personas, que son notables. En otro ejemplo espectacular, la nueva cartografía ha identificado un área del lenguaje que había pasado inadvertida tras un siglo de investigaciones neurológicas intensas.

Los autores esperan, sin embargo, que sean las partes cerebrales peor definidas hasta ahora las que más se beneficien de su estudio. Esto incluye el córtex prefrontal, la parte más anterior del cerebro, que es la que más ha crecido durante la evolución de los homínidos, y donde residen las funciones más específicamente humanas: las altas funciones intelectuales, como el razonamiento lógico, el pensamiento abstracto y su interacción permanente con las emociones. Es ahí donde la nitidez de la nueva cartografía permitirá avanzar más la investigación en los próximos años.

La Huella de la Palabra. Psicología

20 Jun

El País, 20 Junio 2016

Distintos estudios apuntan a que eternos rivales como la terapia psicológica y los tratamientos farmacológicos podrían ser grandes aliados a la hora de propiciar cambios positivos en el cerebro.

Si LA PALABRA es el lenguaje del cerebro, es lógico pensar que, a fuerza de repetirla, acabe dejando una impronta. Estudios de neuroimagen demuestran que así es.

El cerebro es un órgano vivo que sufre cambios constantes: se transforma en función de lo que vemos, oímos, hacemos y decimos, y gracias a la neuroplasticidad, activa durante toda la vida, se sigue modificando hasta la muerte.
Los hallazgos a nivel molecular en este campo hicieron a Eric Kandel merecedor del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 2000. Sus descubrimientos se han ido comprobando mediante neuroimagen y siguen siendo objeto de estudio.

El cerebro funciona como un gran bloque interconectado. En él hay distintas regiones especializadas encargadas de decodificar información, almacenar recuerdos, regular emociones, decidir si una conducta es pertinente ante una situación determinada, qué estímulos de nuestro entorno son más o menos relevantes y, por tanto, merecen una mayor o menor atención, etcétera. La actividad cerebral es incesante: en función del momento, unas regiones están más activas que otras, optimizando así su funcionamiento y rendimiento energético. En algunos casos, determinadas regiones están activas cuando en condiciones normales deberían permanecer en reposo, por eso hablamos de enfermedad: funcionan mal.

Observemos la región conocida como cerebro emocional: el sistema límbico. En él conviven una estructura llamada amígdala, implicada en el procesamiento de emociones como el miedo, que se activa en situaciones de peligro; el hipocampo, órgano fundamental de la memoria, y áreas de gran especialización como, por ejemplo, la encargada del recuerdo de las vivencias traumáticas. En personas con fobias –miedo irracional ante un estímulo normalmente inocuo– observamos una hiperactividad del sistema límbico en general y en particular a nivel de la amígdala y el hipocampo. Ante estímulos que no suponen un peligro real, estas zonas deberían estar en reposo.

Diferentes técnicas de neuroimagen funcional han permitido estudiar la incidencia de la psicoterapia sobre el funcionamiento del cerebro en enfermedades mentales como la fobia, observándose una normalización de su funcionamiento tras un tratamiento adecuado. Los estudios han encontrado que la psicoterapia también provoca cambios a nivel de la corteza prefrontal o el cerebro lógico, que es la región responsable del pensamiento racional y otras funciones mentales superiores propias del ser humano. Se ha concluido además que a los cambios funcionales les siguen otros en la estructura cerebral, más estables a largo plazo, tras la aplicación de la psicoterapia. Curiosamente, se han detectado patrones similares con la psicoterapia y con los tratamientos farmacológicos, lo que sugiere que psicoterapia y medicamentos podrían funcionar de forma paralela.

Tradicionalmente hemos asistido al enfrentamiento de dos corrientes: las “biologicistas”, que centran sus conocimientos, las bases de la enfermedad mental y, en consecuencia, su solución en los procesos bioquímicos cerebrales, y las “psicologicistas”, que plantean que tanto el origen como la solución se encuentran en el ambiente. Sin embargo, esta tradicional rivalidad va perdiendo fuelle porque, según varios estudios, las intervenciones psicoterapéuticas también son biológicas, pues producen cambios a nivel bioquímico similares a los que producen los fármacos.

CONFIDENCIAS
El poder del silencio

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El secreto del éxito del psicoanálisis está en el silencio del psicoanalista: es el paciente quien tiene que profundizar en su cerebro hasta extraer las conclusiones necesarias con ayuda del tiempo y de la pericia directiva del analista.

Diferentes técnicas psicoterapéuticas, como la terapia de orientación psicodinámica (el psicoanálisis) o la cognitivo-conductual, demuestran tener un impacto claro sobre el funcionamiento cerebral.

La fuerza de la repetición es la responsable de que funcione la terapia cognitivo-conductual, de ahí los famosos “deberes” que el terapeuta manda semana tras semana hasta conseguir una nueva huella cerebral.

POR Lola Morón

Nacida en El Aaiun en 1971, es psiquiatra y experta en neuropsiquiatría. Su formación pasó por la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Queens (Canadá), y en ambos ha sido también profesora. Es responsable de la Unidad de Neuropsiquiatría del Hospital Clínico San Carlos.